22 enero 2012

Juicio ético a las transnacionales

por Luis E. Sabini Fernández * / Rebelión

Procuraré analizar el sentido de los encuentros habidos a fines de 2011 en la Patagonia, la Triple Frontera, en el NOA y en la capital federal, que constituyeron un “Juicio ético a las transnacionales”, basado en la importancia del temario que supieron abordar y denunciar, como el extractivismo y su significado destructor del planeta; la transnacionalización de las economías cada vez más en manos de pulpos empresarios y tantas otras cuestiones.

Las denuncias tienen muy valiosa calidad; diría que es un esfuerzo de síntesis formidable de las problemáticas político-ecológicas en que estamos inmersos y a las que tenemos que afrontar; la Barrick fabricando un tercer estado entre Chile y Argentina en Pascua Lama; la angurria de Yamana Gold en Catamarca que explotando la mina de oro de Bajo La Alumbrera, descubriendo nuevos hallazgos en Agua Rica, que ponen en peligro sanitario a Andalgalá remataron con la propuesta de levantar el mismo pueblo para procesar su suelo (pero allí la angurria les rompió el saco), y tantos otros ejemplos.

El papel de Monsanto es particularmente protagónico en este proceso de transnacionalización de la Argentina, por su alcance y por la importancia de los aspectos de nuestra vida cotidiana que ha abordado e invadido Monsanto: la contaminación generalizada y la calidad de nuestros alimentos, nada menos, habiéndonos convertido a los habitantes de Argentina en cobayos de sus innovaciones tecnológicas.

Un ejemplo del papel creciente del universo empresario en las decisiones políticas planetarias es el mismísimo G20. Ya no se trata de reuniones de presidentes o de cancilleres o de presidentes y otros ministros de diversas áreas. Concurren, claro, “el personal político” y los equipos asesores, pero también significativamente lo hacen empresarios (y en el caso del G20, también cuadros o mejor dicho aparatos sindicales).

Por eso, el relevamiento de los sitios y las huellas que el capital cada vez más monopólico está surcando en la tierra argentina, y en las de cada sociedad o estado, es muy, muy importante.
Hay, sin embargo, un par de observaciones que considero necesario hacer. La primera pretende ser una precisión; llamaría a la segunda una incómoda ampliación…

En los considerandos de la convocatoria al JET se hace particular referencia, insistentemente, al papel neocolonial de estos abordajes transnacionales sobre la periferia planetaria. Como que estamos en plena etapa de neocolonización.