19 diciembre 2011

Reacciones internacionales tras la muerte de Kim Jong-Il

Un decreto de estado de alerta entre las tropas de Corea del Sur, llamadas telefónicas desde la Casa Blanca a Seúl, la confianza de la cancillería rusa en la diplomacia norcoreana y el apoyo de China a Pionyang, son algunas de las reacciones que se han suscitado tras el anuncio de la muerte del líder de Corea del Norte, Kim Jong-Il este domingo.

A través de un comunicado emitido desde el Kremlin, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, expresó sus condolencias a Kim Jong-un, hijo menor del líder norcoreano y proclamado oficialmente Gran Heredero luego de que se anunciara que su padre murió el pasado 17 de diciembre a los 69 años de edad.

"Confiamos en que la pérdida que ha sufrido el pueblo norcoreano no va a repercutir en el desarrollo de nuestra relación amistosa", agregó el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov en una rueda de prensa este lunes, reseñó Ria Novosti.

Desde Beijin, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Ma Zhaoxu, expresó su apoyo al pueblo norcoreano y afirmó que "China y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) colaborarán para continuar contribuyendo de forma positiva a la consolidación y el desarrollo de la amistad tradicional entre los dos partidos, los dos Estados y los dos pueblos, así como para el mantenimiento de la paz y la estabilidad de la Península Coreana y de la región".

"Estamos convencidos de que el pueblo de la RPDC será capaz de convertir la pena en fuerza, así como que permanecerá unido para continuar con la causa socialista", agregó Ma Zhaoxu.

Al sur de la Península de Corea, Seul encendió las alarmas y el presidente Lee Myung-bak decretó estado de alerta en la frontera. El mandatario surcoreano ha convocado al Consejo Nacional de Seguridad con su gabinete ministerial.

"Estamos vigilando de cerca la Zona Desmilitarizada, la Zona de Seguridad Conjunta y la Línea Límite Norte ante la posibilidad de que haya provocaciones por parte de Corea del Norte", informó el oficial del Estado Mayor de Corea del Sur, Yonhap.

El decreto de nivel tres de vigilancia fue anunciado por Corea del Sur luego de que se recibiera una llamada desde Washington.

"El presidente Barack Obama ha sido notificado y estamos en estrecho contacto con nuestros aliados en Corea del Sur y Japón", afirmó el vocero de la Casa Blanca Jay Carney.

"Continuamos comprometidos con la estabilidad en la Península Coreana y con la libertad y la seguridad de nuestros aliados", agregó.

Desde Tokio, el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, ha exhortado a los funcionarios nipones que mantengan los contactos con Estados Unidos, China y Corea del Sur.

El secretario jefe del gabinete de Japón, Osamu Fujimura, dijo que su gobierno espera que la muerte de Kim Jong-il "no tenga un impacto negativo en la seguridad de la Península".

Reino Unido y Alemania han visto en la muerte Kim Jong-Il la posibilidad de que Corea del Norte se pliegue a las exigencias de las potencias occidentales y renuncie a su programa nuclear desarrollado para contrarrestar el armamentismo de su vecino del sur que tiene tratados militares con EEUU, la primera potencia nuclear.

En 2006 Corea del Norte realizó sus primeras pruebas nucleares que le valieron a Pyongyang la imposición de un bloqueo por parte de Japón y la Unión Europea, coordinados por Estados Unidos, y un embargo de armas declarado por Naciones Unidas en 2009.

fuente YVKE