Si la Liga Arabe quería detener la supuesta represión contra la oposición en Siria, logró un efecto contrario al enviar a un general sudanés involucrado en el genocidio de Darfur.
La misión internacional está encabezada por el general Mustafá Dabi, a quien se lo vincula con el presidente sudanés, Omar al Bashir, acusado de haber dado refugio a Osama Bin Laden.
Dabi carga sobre sus hombros con una orden de captura emitida en marzo de 2009 por el Tribunal Penal Internacional (TPI) por crímenes de guerra y de lesa humanidad, cuando el ahora observador fue jefe de inteligencia de Sudán entre 1989 y 1995.
La acusación contra Dabi fue ampliada en 2010 al cargo de genocido en la región de Darfur, en el oeste de Sudán, un conflicto militar racial entre los yanyauid y los africanos negros que causó la muerte de alrededor de 400.000 personas, según informes de la ONU y otras organizaciones humanitarias.
Pero más allá de los antecedentes de este general sudanés, las fuerzas de la oposición siria, financiada y armada por Occidente, se quejan porque “aseguran que se han incrementado los ataques desde la llegada de la misión de la Liga Arabe al país”.
La oposición cuestiona, especialmente, un informe elaborado por Dabi que dijo que no vio nada terrorífico en Homs, una ciudad al norte de Damasco donde supuestamente es mayor la represión del gobierno del presidente Bashar al Assad.
Incluso el vocero del opositor Comité de Coordinación Local, Serrín Qabani, afirmó que cree que la Liga Árabe ofrece cobertura al gobierno sirio.
El informe de Dabi fue rechazado también por militantes de derechos humanos, entre ellos Haytham Manna, un prominente disidente, quien señaló que los informes eran poco profundos y pidió a la Liga actuar rápidamente para salvar su misión en Siria.
“La decisión de nombrar como jefe de la misión de observadores a un general sudanés, con antecedentes severos en la violación de los derechos huamnos en Sudán, está socavando los esfuerzos de la Liga Árabe y pone seriamene en duda la crebibilidad de la misión”, dijo en un comunicado Amnistía Internacional.
A las protestas de Homs se sumaron unas 250.000 personas que hoy ganaron las calles de Idlib, en el noroeste de Siria, después de las oraciones del viernes, con el fin de reclamar más compromiso a la Liga Árabe.
Desde que estallaron las protestas en Siria, a fines de marzo, por lo menos 5.000 personas murieron, según informes de la ONU, pero el periodista francés Thierry Meyssan afirmó que dichos muertos están vivos luego de una minuciosa investigación que realizó.
Fuente Patria Grande / Télam
