28 diciembre 2011

El águila, el oso y el dragón

Una fábula de la nueva Guerra Fría para un mundo multipolar emergente

por Pepe Escobar / Al Jazeera

Celebremos el fin de un azaroso año 2011 con una fábula.

Éranse una vez en el joven Siglo XXI, el águila, el oso y el dragón que se sacaron sus (peludos) guantes e iniciaron una Nueva Guerra Fría.

Cuando terminó la Guerra Fría original –en teoría– a finales de 1991, en una dacha en Belarús, con el oso casi en coma, el águila asumió el derecho del oso a una política exterior independiente que también fue anulada.

Eso quedó más que claro entre 1999 y 2004, cuando la OTAN, contra todas las promesas hechas al ex máximo oso Gorbachov, expandió todo el camino hacia Europa Oriental y los Estados del Báltico.

Y el oso comenzó a preguntarse: ¿y si terminan por quitarme todo mi espacio de seguridad y me agotan geopolíticamente?

En el joven Siglo XXI, el principal forcejeo entre el águila y el oso tiene que ver con la defensa de misiles. Ni siquiera el águila sabe si ese carísimo artilugio servirá para algo. E incluso si sirviera, probablemente será financiado por un dragón renuente, que posee más de 1,5 trillones (millones de millones) de deuda del águila.

El oso ha argumentado repetidamente que el despliegue de misiles interceptores y radares en la tierra de los ciegos –Europa– en la que un ciego guía a otro ciego, constituye una amenaza. El águila dice que no, no te preocupes, es para protegernos de esos pillastres persas.

Pero el oso no se da por convencido. Por lo tanto, en un mensaje televisivo global con subtítulos en inglés, el oso anunció que ya ha desplegado a la exclave en el Mar Báltico de Kaliningrado un nuevo sistema de advertencia temprana para monitorear misiles lanzados desde Europa o del Norte del Atlántico. Y el sistema de misiles Iskander podría ser lo siguiente.

El oso está frustrado. Dice que ha ofrecido repetidamente su cooperación al águila y a sus acólitos, en vano. El oso insiste en que la puerta sigue abierta para un compromiso. Tendrán que volver a hablar, después de la problemática campaña presidencial de 2012 en aguilandia. Mientras tanto, el dragón observa preocupado.