12 mayo 2010

Qué difícil saber si Dios los cría. Y qué fácil comprobar con cuánto entusiasmo Mauricio Macri los amontona

El reino de los espías
por: Martín Granovsky | Pagina 12

El jefe de Gobierno porteño sigue acumulando especialistas desechados en sus lugares de origen. Como antes con el comisario Palacios en la Policía Metropolitana, ahora prueba suerte con Alejandro Colombo dentro del área de Relaciones Internacionales de la ciudad.

Qué difícil saber si Dios los cría. Y qué fácil comprobar con cuánto entusiasmo Mauricio Macri los amontona. El jefe de Gobierno porteño agregó un personaje más a su colección de espías reciclados. Se trata de Alejandro Colombo, un ex delegado de la Secretaría de Inteligencia del Estado en Madrid y Roma que hoy opera en el área de Relaciones Internacionales del Gobierno de la Ciudad.
En diálogo con este diario, Colombo confirmó el lunes último que revista como asesor en el gobierno de Macri y dijo que eran ciertos los destinos y las funciones que cumplió en las embajadas argentinas ante los Estados de Italia y España.

Colombo pasó nueve años destinado por la SIDE en Roma. A tono con una ciudad que se concibe a sí misma como eterna, el especialista trabó vínculos políticos para toda la vida. Uno de ellos fue el presbítero Jorge Mejía. Mejía era conocido en la Argentina porque dirigió la revista católica Criterio. Nacido en 1923 y sacerdote desde 1945, estudió con Karol Wojtyla en Roma cuando ambos eran jóvenes curas. A comienzos de los años ’60, Mejía colaboró con el Concilio Vaticano II impulsado por Juan XXIII y completado por Pablo VI para modernizar el enfoque pastoral de la Iglesia Católica. En 1977 Mejía dejó Criterio. Del Vaticano lo convocaron para asumir la Comisión de Diálogo con el judaísmo. Luego, cuando Wojtila fue elegido Papa como Juan Pablo II, lo nombró secretario de la Congregación para los Obispos. En el Vaticano estar a cargo de una congregación equivale a un ministerio.

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