27 abril 2010

Ya sin Pino posible, Fernando Solanas,Triste, Solitario y Final

En agosto de 1904, el abogado Alfredo Palacios, de 26 años de edad, fue elegido diputado nacional en representación del Partido Socialista, por la 4ª Circunscripción de Buenos Aires que comprendía al barrio de La Boca, por ese entonces, un caserío de conventillos habitado por miles de inmigrantes llegados desde Europa. Esto sirvió para que el dramaturgo Florencio Sánchez manifestara: "...a La Boca le ha salido un diente". Esto lo convertia en el primer diputado socialista de América.
A lo largo de su vida Palacios fue un estudioso de todos los problemas sociales de su país y algunos de sus trabajos de investigación merecieron reconocimiento internacional.

Desde la cátedra o el rectorado universitario volcó en las aulas inteligencia y talento, al igual que lo hacía en el Parlamento.
Fue uno de los primeros en plantear, dentro de los sectores de la izquierda argentina, la unidad latinoamericana y el apoyo a todas las luchas que se libraban en el continente contra las oligarquías nativas y las empresas extranjeras.
Augusto César Sandino y el portorriqueño Pedro Albizú Campos supieron de su activa solidaridad en los años treinta. Luego se repetiría, en el último tramo de su vida, cuando asume con firmeza la defensa de la Revolución Cubana.

Sin embargo rechazaría en forma tajante al gobierno de Juan Domingo Perón instaurado en junio de 1946, así como el régimen militar que le precedió, los consideraba como fenómenos políticos liberticidas, autoritarios, de prácticas reaccionarias y cercenadores de todas las libertades. Cuando otros socialistas, como María Moreau de Justo, sostenían que buena parte de las leyes sociales otorgadas por Perón eran copias de proyectos redactados por los socialistas y que durmieron, durante años, en los escritorios de muchos parlamentarios.
Esto incidió en que una vez derrocado Perón, en setiembre de 1955, el general Eduardo Lonardi que ocupaba la Presidencia de la Argentina, lo designara embajador en la republica del Uruguay.

Un hombre que supo convertirse por prepotencia de voluntad y pensamiento, en un grano en el culo del establishment oligarquico de la epoca, fue recibido con honores en sociedad y subido a una cañonera para ser investido en embajador de una de la dictaduras mas sangrientas y antipopulares que conocieran estas tierras del plata. Esta historia que no solo he leido sino he escuchado en mi infancia en el bariio de la Boca que me vió nacer, me remite con tristeza a la historia de otro joven que prometiera con sus obras de juventud y que supo ser bendecido como ocasional confidente de un hombre de grandeza como Raul Scalabrini Ortiz,  y que a la vuelta de las cosas, en esta triste escena televisiva arrastra su talle por el fango de un modo del que no es posible volver....



Grondona no se corrio ala izquierda, la pregunta entonces, es como hace para estar cada vez mas cerca del caballero Solanas.