15 mayo 2010

Una lectura útil para entender la crisis que atraviesa el sistema "Democratico" en la España de hoy

La República Española hoy
por Pascual Serrano/

Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España


Miguel Hernández
(del poema Vientos del pueblo me llevan)

Haber sido precedido como presentador de estas jornadas por amigos tan brillantes y eruditos como Gonzalo Puente Ojea o Andrés Sorel me abruma. Me temo que yo no puedo estar a su altura en conocimiento de la II República, así que veré como resuelvo mi problema. En cualquier caso, muchas gracias por vuestra invitación, por pensar que yo puedo aportar algo a esta interesante iniciativa que es la Semana Republicana y por estar cada año aquí celebrando y conmemorando esos brillantes años de la historia de España y reivindicándolos además.

Sobra decir que venir a Asturias a hablar de la II República Española es compartir con uno de los pueblos que más demostró sus principios en trabajar por una República digna al servicio de la democracia, la Ilustración, el laicismo y la justicia social. Es evidente que esa lucha sigue viva hoy en Asturias. Por eso poder incorporarse a esa tarea, aunque sólo sea hoy con unas modestas palabras es una alegría y un orgullo.

1.- Qué quiere decir República

Tradicionalmente se ha definido la república como la forma de estado de los países en los que el pueblo tiene la soberanía o facultad para el ejercicio del poder, aunque este último sea delegado por el pueblo soberano en gobernantes que elige de un modo u otro.

Lo cierto es que una república esta basada en "imperio de la ley" y en el que tanto los gobernantes como los gobernados se someten por igual a un conjunto de principios fundamentales normalmente establecidos en una constitución.

De ahí que el término república va asociado inevitablemente a democracia, no hay democracia sin república ni república sin democracia.

Santiago Alba lo ve así de obvio [1] :

    (… ) La República es sólo una Forma y en la última nuestra, tan corta y asediada, cupieron cuartelazos azules y rojos y gobiernos de todos los colores. Pero si se trata de política no cabe elegir entre una Forma y un Rey de la misma manera que, si se trata de respirar, no cabe elegir entre tener pulmones o tener un sombrero; o entre el oxígeno y las camisas de seda.

    (…) En la antigua república romana la majestas (término del que se deriva el castellano "majestad") indicaba la instancia suprema de la soberanía del pueblo y es tan triste como elocuente la evolución histórica del concepto. Seamos tolerantes: en el ámbito cultural, podemos seguir hablando de "reyes del deporte", "reinas de la belleza" y "príncipes de la elegancia"; pero en política, la democracia no admite ningún otro rey ni ninguna otra majestad que la voluntad de los ciudadanos. Esa modesta tontería es la República. Y luego ya veremos.


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