11 mayo 2010

Homenaje al Padre Mujica




letra capital
urvos curas oscuros como cuervos,se arrastran y babean, zigzagueantes, entre los auricos brillos de los cáliz, entre las mortecinas luces que como extensas, holgadas mangas de dios, se derraman y colisionan, suavemente,contra los púbicos púlpitos de aquella prestigiosa babilónica puta. desde la inmensidad de los atrios, besan y bendicen fusiladores, fusiles "cristos vencen" sobre bombas y bombarderos que como espesas y bíblicas lloviznas de metal y de fuego dasarmarán niños, trolebuses y palmeras, cruicificaran cristos, pueblo y compañeros.

Del barro de la historia y las villas,
del Jordán al riachuelo, fueron cristos metalúrgicos, albañiles y obreros
comprendieron que la palabra de dios
era acción, un techo de chapa, un pan, un mate cocido, justo a tiempo; que no sólo de sermones vive el hombre, y,
que donde existe una necesidad, nace bendito un derecho,
que ellos eran los otros y que los otros ellos,
que no existe mayor violencia que el hambre, el frío o el olvido.
y multiplicaron los panes, el chipa y las tortas fritas, y llenos fueron todos de gracia, porque sacaron a latigazos al egoismo, la cobardía y los punteros políticos,
porque amaron como nadie a las putas,
a los paqueros y a los cartoneros,
porque benditos ellos son
y de ellos será el Reino de de los cielos,
aquí en la tierra, cuando sus cruces cambien o transformen en sindicato, fusil y gobierno.


"ahora, más que nunca,
hay que estar junto al pueblo"
dijo un cura,
con su boca llena de sangre
aquella sangre
límpida, barrosa,
tan pura e impura que
jamás será negociada,
aquella sangre que
jamás derramarán
los que negocian
los tibios, los cobardes,
los eunucos y fariseos
los mercaderes de todos los tiempos
no hablo de aquella sangre, no,
no de la que se estanca y se pudre
en coágulos inmensos como becerros de oro
hablo de la sangre de nuestro pueblo
la de Cristo, la de Evita y el Che
la de Mujica y Camilo Torres
hablo de la sangre que
fue río y es puente
para nuestra liberación

¿a quién corresponderá, entonces,
el Reino de los Cielos?

Dano Cooke