Cuando se digna a celebrar elecciones, el capitalismo aplica sus políticas sea quien sea el ganador en las urnas
por Jérome Duval*
La austeridad contra la democracia
Vacilante, la democracia palidece y tiende a desmoronarse con un bipartidismo institucionalizado al servicio de los acreedores como telón de fondo. Por todas partes, Europa se dirige hacia la misma política de austeridad impuesta por los tecnócratas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE). Siguiendo el ejemplo griego, la prueba es que no funciona (al menos para la población), pero además, cuando se dignan a celebrar elecciones, aplican sus políticas sea quien sea el ganador en las urnas. El pueblo ya no tiene más elección, la política económica es fijada de antemano por los acreedores como en Irlanda o en Portugal en la víspera de las elecciones. La troika (compuesta por la Comisión Europea, el BCE y el FMI) impone sus políticas y el candidato vencedor en las urnas, no estando ahí más que para aplicarlas, engaña al elector sobre la supuesta distinción partidista en materia económica.
En España, Mariano Rajoy, heredero de Aznar, no ha osado desvelar las futuras medidas de austeridad que amenazaban perjudicarle en su campaña. Apenas ha sido elegido, bajo presión para desvelar la composición de su gobierno antes de asumir el cargo |1|, se reúne con los grandes banqueros del país: Isidro Fainé, de La Caixa; Francisco González, del segundo banco español, BBVA; y también con Rodrigo de Rato, presidente de Bankia, ex ministro de Economía con Aznar (de hecho, con su política comenzó la burbuja inmobiliaria) y ex director general del FMI... Los grandes bancos acreedores de la deuda española manejan las riendas, Mariano Rajoy gesticula.
Se trata de una dictadura que se impone, como en Grecia, donde la extrema derecha fascista (partido Laos) se inmiscuye en el poder sin haber sido elegido por el pueblo. Por otra parte, asistimos a la salida de los responsables políticos, que en lugar de ser juzgados por sus políticas antisociales, que nunca han sido mencionadas en sus programas electorales, se encuentran liberados de la venganza popular tras haber hecho el trabajo sucio. A este respecto, Berlusconi disfruta de una salida bastante más feliz. Muchos habrían, sin duda, preferido verle encarcelado por todos los perjuicios que ha hecho padecer a su pueblo, con la obligación previa de reembolsar el dinero malversado y robado al contribuyente.
BCE, Italia, Grecia, el ’juego de trileros’ de los ex de Goldman Sachs
Un bardo de la privatización a la cabeza del BCE
Cueste lo que cueste, incluso al precio de sacrificios humanos inauditos, la ideología capitalista ávida de beneficios refuerza su dominio por toda Europa. Durante el mes de noviembre de 2011, numerosos responsables de la debacle financiera europea se colocan sin haber sido elegidos. Mario Draghi acaba de ser nombrado presidente del BCE, Lucas Papademos ha sido lanzado a la cabeza del Estado griego y Mario Monti reemplaza a corto plazo a un Berlusconi que se ha vuelto demasiado impopular como para dirigir Italia. Ninguno de esos personajes ha sido sometido a voto, nada de compromisos electorales, sin campañas que permitan provocar el debate. Al contrario, cada uno de ellos ha tenido una parte de responsabilidad en la crisis que pretenden resolver, especialmente en el seno del sulfuroso banco de inversión americano Goldman Sachs, rey de las estafas astronómicas.
Mario Draghi, en tanto que vicepresidente para Europa de Goldman Sachs Internacional; Lucas Papademos, como gobernador del Banco Central griego; y Mario Monti, como consejero internacional de Goldman Sachs, los tres han provocado a diferentes niveles el desencadenamiento de la crisis en Europa ayudando a la falsificación de cuentas de la deuda griega y especulando con ella |2|. Ellos tienen pesadas responsabilidades en la crisis que se desarrolla en Europa y deben por ello ser destituidos y responder de sus actos ante la justicia.
