Estas palabras cobran un particular sentido en momentos en que EEUU e Israel proyectan sobre la Nación Iraní, la sombra de una nueva conflagración amenazando el planeta.
El 6 de agosto de 1945 el infierno descendió sobre Hiroshima: de los 350.000 habitantes, 140.000 murieron antes de que finalizara ese año. Tres días después, los estadounidenses lanzaban el segundo artefacto nuclear sobre Nagasaki.
Estados Unidos, que siempre afirmó que estos bombardeos fueron necesarios para acortar la guerra, jamás se disculpó por las 210.000 víctimas, en su mayoría civiles, que murieron por las bombas que estallaron sobre estas dos ciudades o por las radiaciones y quemaduras que les provocaron.
Estados Unidos sigue siendo, el único país de la Tierra que ha utilizado la bomba atómica sobre seres humanos
