09 agosto 2010

Cómo sobrevivir a agresiones imperiales

por Luis Britto García

Gángsteres e imperios tienen un solo argumento: la fuerza bruta. Hay métodos para vencerla o para ser destruido por ella.

Estados Unidos envía a México colonos protestantes que arrean a sus respectivos esclavos; y como el gobierno mexicano no permite la esclavitud, los estadounidenses le arrebatan más de la mitad de su territorio. Abrir puertas a caballos de Troya es perderse.

Estados Unidos invade Cuba con el pretexto de liberarla, establece un protectorado y deja una base militar que perdura hasta hoy. Dejar que el diablo se instale es perderse.

Colombia invade Venezuela en 1901 con 5.000 paramilitares disfrazados de venezolanos; sufre aplastante derrota, y mientras pierde el tiempo amenazando a nuestro país, Estados Unidos le arrebata Panamá. Reconocer el verdadero enemigo es salvarse.

Inglaterra, Alemania e Italia con sus acorazados bloquean, bombardean e invaden Venezuela, pero se retiran ante la actitud inflexible de Cipriano Castro y la invocación estadounidense de la doctrina Monroe. No ceder ni un ápice es salvarse.

Estados Unidos agrede militarmente repetidas veces a las pequeñas y fragmentadas Puerto Rico, Cuba, Haití, República Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Colombia y Panamá, pero no pasa de influir por debajo de la mesa en la política del gigantesco Brasil. Mantenerse unido es salvarse.

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