El heredero de Álvaro Uribe, su ex-ministro de defensa, Juan Manuel Santos, ganó ampliamente entre el pequeño número de colombianos que asistió a votar hoy en Colombia. Con 91% de las mesas escrutadas, el candidato colombiano por el Partido de la U, Juan Manuel Santos, obtuvo el 68,83 por ciento de los votos mientras Antanas Mockus, quien logró el 27,75. La abstención rodeó el 60 %.
Pocos colombianos acudieron a las urnas electorales este domingo para definir quién será el que suplante al actual mandatario, Álvaro Uribe, que dejará el poder el próximo 7 de agosto tras ocho años en el poder con un amplio margen de desaprobación por sus políticas internacionales y sus acuerdos con potencias extranjeras.
Con 96% de las mesas de votación contabilizadas, la suma de votos válidos ascendió a 12 millones 868 mil. El padrón electoral colombiano es de casi 30 millones de electores, por tanto la participación se ubica en alrededor de 41% de los electores. 59% de los colombianos con derecho a voto prefirió quedarse en su casa, votar nulo o en blanco.
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Santos resulta electo con aproximadamente 8 millones 750 mil sufragios. Ello significa que tan sólo el 30% de las personas registradas para votar lo escogió como nuevo Presidente de Colombia.
El nuevo Presidente colombiano, mantendrá las políticas de Álvaro Uribe, quien dejó el índice de desempleo más alto de la región, con más del 12 por ciento, y una Política de Seguridad Democrática que impulsó los ataques militares que se tradujeron en un incrementó de la violencia en este país suramericano.
Santos dice sentirse orgulloso del ataque contra territorio ecuatoriano. Deberá ahora desde la Presidencia, enfrentar el repudio que genera la tesis de “guerra preventiva” entre los pueblo y la mayoría de los gobiernos sudamericanos.
El nuevo presidente colombiano ha sido acusado en diversas oportunidades de ocultar asesinatos de sindicalistas lo que convierte a este país suramericano en el más peligroso para ser líder gremial. También lo responsabilizan por los crímenes denominados como “falsos positivos”. Más de 2 mil personas fueron asesinadas por miembros de las Fuerzas Armadas, quienes hacían pasar a los ajusticiados como guerrilleros para ganar ascensos en su carrera.
Según el informe anual de la Confederación Sindical Internacional (CSI), 101 representantes sindicales fueron asesinados durante 2009 en todo el mundo, casi la mitad de ellos (48) en Colombia. Sólo enel transcurso del año 2010, han sido 31 los dirigentes sindicales asesinados.
Por otra parte, los comicios se vieron empañados por la muerte de al menos 16 personas y la desaparición de otras ocho en combates entre fuerzas regulares y grupos guerrilleros.
Un suboficial y seis agentes de la Policía de Carabineros murieron en Tres Bocas, una zona rural del municipio Tibú, en el departamento (provincia) Norte de Santander, cuando la patrulla que integraban pisó un campo minado.
De ese incidente quedaron desaparecidos otros ocho uniformados, informó el ministro de Defensa, Gabriel Silva, quien atribuyó el hecho al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda organización guerrillera del país, según reportaron las agencias noticiosas ANSA y DPA.
A esas siete víctimas fatales deben sumarse los soldados del Ejército Carlos Pérez Torres y Andrés Castilla, más otro no identificado, que murieron esta madrugada, antes de que se iniciaran los comicios, en un enfrentamiento armado en Villa La Paz, en el municipio Puerto Lleras, del departamento Meta.
Según Silva, esos soldados "se encontraban cumpliendo con su deber, llevando a una vereda remota en Puerto Lleras material electoral y protegiendo a las autoridades electorales", cuando "fueron atacados por narcoterroristas de las FARC".
Por otra parte, el ministro informó que en una zona rural del municipio Mesetas, en el departamento Meta, tropas del Ejército abatieron a seis miembros de las FARC que "intentaban alterar la jornada electoral", y que otros nueve guerrilleros del mismo grupo fueron capturados en el puerto Buenaventura, en el sudoeste del país.
Tal como sucedió en la primera vuelta, se desplegó un operativo de seguridad que involucra a unos 350.000 efectivos de las fuerzas armadas y de seguridad.